Los asientos azules del autobús
Cualquier dia me parten la cara sin contemplaciones. Con el cateter y todo. Por chula. Lo cual no quiere decir que no tenga razón o que mis razones no vayan más allá de apiadarme de los débiles. A veces pienso que no sé que hubiera sido de mi de medir 1,80. Habría recibido por arriba y por abajo. Afortunadamente mi condición de mujer me salvó de bastantes marrones ( lo saben bien mis amigas).
Me pasa siempre, no puedo ver a un ni-ni o a un adolescente en un asiento azul del autobús. Aunque vaya vacío, aunque nadie necesite ocuparlos, cuánto más si de pie, a su lado va una persona mayor. A veces ni reparan de lo entusiasmados que van con el móvil, a veces es sólo que pasan de todo. Pero eso si que no, ahi estoy yo para ponerlos en su sitio (nunca mejor dicho), por supuesto después de soltarles alguna frase con una medio sonrisa y cara de madurita frustrada, bobalicona, aburrida y metomentodo (si, es el precio que pago por mi pseudorrebeldia; el que el niñato en cuestión piense de mi que no tengo otra cosa mejor que hacer, por supuesto, que meterme con él). Hace tiempo que descubrí que es una buena manera de exigir ( porque lo mio es exigencia, no hay gota de negociación en ello) que se levanten. (Quizá muchas viejas antes practicaron la misma técnica porque lo veo a veces en otros, esa expresión de inocencia soltando cualquier barbaridad).
Hoy mismo levanté a una chavala que no se inmutó cuando se puso al lado de ella un hombre mayor con un bastón. Hala, con la mayor cara de lela de la que fui capaz se lo casqué y si, se levantó. Sin decir nada, pero se levantó.
A veces, últimamente, me siento yo también en esos asientos . Ya considero que tengo suficientes razones para ello y, aunque me da un poco de reparo, me convenzo a mi misma de que estoy enferma, de que si sigo de pie me marearé, de que estoy ya muy cansada o de que vengo muy cargada….
Todavía nadie me pidió que me levantara. No se si ya por mi edad o porque no se atreven o porque me ven la cara de pocos amigos, el caso es que alli sigo tan fresca. Eso si, cuando llega a mi lado alguien al que considero peor que yo le dejo el sitio. ( abriendo categorias, ni el mejor médico tiene “un ojo clínico” tan agudo como el mio en ese momento para ver si lo merecen o no) Si no, sin pizca de culpa, me concentro yo también en el móvil o miro para otra parte…
No hay comentarios:
Publicar un comentario