viernes, 13 de mayo de 2016



Muertos o fuertes


Efectivamente, eso es asi. Luchamos, competimos y en algunos casos, hasta nos permitimos el lujo de buscanos un rival. Y si ganamos, bien sea peleando por la libertad, en una enfermedad o jugando a las damas, nos convertimos en fuertes. Al menos de momento, al menos mientras el adversario se recompone.
Si perdemos, la pelota pasa a nuestro tejado. Nosotros sabremos lo que haremos con ella. Es obligación del perdedor no gastar tiempo llorando, hay que sorberse los mocos y salir de las cenizas, dejar de lamerse las heridas  y volver a intentarlo.  Un juego diabólico en el que participamos todos, todo el tiempo y en todos los papeles posibles (ganadores, perdedores, ofendidos, justos, pecadores, enfermos…) desde todas las atalayas  y en toda circunstancia.
Asi que si, en el fragor de la batalla, de cualquier batalla; no tenemos más remedio que volverle la espalda al miedo a perder (o a morir, que en muchos casos viene de la mano) y hasta nos descubrimos cantando o tocando la gaita en una trinchera  polvorienta con los oidos taponados por los estallidos y el polvo.
Quizá sea por eso, que cada vez que tuve que pelear por mi salud, me entra una especie de calma que no encuentro en otros momentos de mi vida, que no se de dónde sale ( a veces pienso que es puramente animal, un ansia de supervivencia ancestral y terca)  que trae consigo una sensación de serenidad, una energia que no me permite mirar para otro lado, no hay distracción posible en la guerra, y que centra toda mi fuerza en un único punto. Una determinación desconocida en otros lances menos decisivos que me impulsa a levantar el hierro mortal de la ratonera y coger fuerzas luego para escapar corriendo.
Pero ahora va a ser más largo. Ya no será esta una carrera de velocidad asi que tengo que acordarme de dosificar las fuerzas, mantener las provisiones, racionar la munición, diseñar estrategias para que no me ataque el pánico. Y confiar.
En este caso debo tener presente que gana el que más resiste. (No se me pide tanto) Esto acaba de empezar. Todavia estamos frescos y esperanzados. El invierno queda lejos.

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